S. Prader-Willi

Alejandro

Rosa, de la que tengo tanto que decir y mucho por agradecer... me ha permitido publicar esta historia, pero esta historia no es su historia, es la de su hijo, Alejandro. Un chico maravilloso que ha llegado muy lejos, que un día se armó de valentía, y se enfrentó a lo que tanta pena le daba, dejar el instituto para ir a otra escuela, una en la que no hay tantos alumnos por aula, en la que todos tenemos alguna dificultad pero que no parece que nos lo tengan en cuenta, una en la que hacemos amigos de verdad, de los que nos llaman y nos dicen de vernos fuera del cole, de los que juegan con nosotros en el patio, de los que nos enfadamos para reconciliarnos con un gran abrazo, vamos! de los que tienen los de los otros coles!

Rosa, madre de Alejandro, llorosa y orgullosa me contó esta historia, en la que Alejandro, apenado se despedía de quien le había acompañado en los últimos años, con estas palabras que escribió y leyó en la fiesta de fin de curso y que os dejo aquí: